
A lo largo de la historia las personas han utilizado prácticamente de todo. Desde sus propias manos (por insólito que pueda parecernos) hasta nieve o mazorcas de maíz. Uno de los materiales más antiguos de los que existe registro son los ‘palos de higiene’. Estos palos de madera o bambú envueltos en tela se remontan a China hace 2 000 años, según un estudio publicado en la revista Journal of Archaeological Science.
Periodo grecorromano
Asimismo, durante el periodo grecorromano, los griegos y romanos solían emplear el tersorio, un objeto de uso comunitario que tenía una esponja en uno de los extremos. No obstante, algunos investigadores sostienen que este objeto no se utilizaba para limpiar las nalgas de las personas, sino que servía para adecentar los baños. La gente limpiaba el tersorio sumergiéndolo en un cubo de agua con sal y vinagre.
Además, los griegos también utilizaban unas piezas de cerámica denominadas óstracas. Escribían los nombres de todos sus enemigos en las piezas y, posteriormente, las empleaban para limpiar sus heces.
Japón durante el siglo VIII
Durante el siglo VIII, en Japón se utilizaba un palo de madera denominada chuugi para limpiarse tanto el interior como el exterior del ano. Y, aunque los palos se han empleado a lo largo de la historia para limpiarse las nalgas, los pueblos antiguos también utilizaban otros materiales como agua, hierba, hojas, pieles de animales o conchas marinas.
Por otro lado, en la Edad Media también se empleaba musgo, heno, paja o juncia (planta herbácea de la familia de las ciperáceas). No obstante, el papel higiénico sigue sin ser universal en la actualidad, pues en muchos países orientales prefieren utilizar agua y jabón.

